EL DESAFÍO DE LAS IGLESIAS HISPANOPARLANTES EN EL SIGLO 21

EL DESAFÍO DE LAS IGLESIAS HISPANOPARLANTES EN EL SIGLO 21: CONVERTIRSE EN IGLESIAS MISIONALES INTEGRALES 
por Irving Figueroa

El desafío de las iglesias Wesleyanas Hispanoparlantes en el siglo 21 es convertirse en iglesias misionales integrales. Más que nunca en la historia, el enfoque de una-talla-única-para-todos ya no funciona—como si hubiese funcionado alguna vez. Es la hora de que las iglesias locales comiencen a observar e interpretar su cultura circundante, y en consecuencia construir nuevos puentes de conexión para penetrar a la misma con las buenas nuevas y la acción compasiva del evangelio del reino de Dios, capaz de transformar vidas y comunidades comprehensivamente.

Hace casi dos décadas, cuando convocamos a los líderes de las iglesias Wesleyanas en Hispanoamérica, para conversar sobre el alcance de nuestra región, surgió un movimiento misionero tradicional para inspirar el envío de misioneros a los pueblos donde no habíamos llegado con el evangelio. De esa iniciativa cosechamos frutos, que aún permanecen, aunque el enfoque fue limitado. Sin embargo, el desafío hoy es pasar del cruce geográfico al cruce de fronteras, del enfoque misionológico foráneo al enfoque glocal, del evangelio “con hueco” al evangelio total; en una palabra: a ser iglesias misionales integrales, con una fuerza de transformación en la comunidad y en las culturas donde se encuentra la iglesia.

 ¿Qué es una iglesia misional integral?
Primeramente, permítame decir lo que no es una  iglesia misional integral (Roxburgh y Boren, 2009, 31-34). No es un término para describir a la iglesia que enfatiza el envío de misioneros transculturales (pues ser misional no es un programa, presupuesto o proyecto para enviar a algunos como misioneros al mundo, pues no se trata de misiones como tradicionalmente hemos entendido).  Tampoco es un término que describe a las iglesias externamente enfocadas (pues no es un programa de alcance de la iglesia). No es la etiqueta para describir iglecrecimiento o iglesalud (aunque no hay nada malo que la iglesia crezca o sea saludable, no se trata de cómo atraer o ser efectivos; el foco y energía no es iglecrecimiento o iglesalud). No es una etiqueta para una nueva forma de evangelizar (no se trata de una técnica de evangelismo, aunque no disminuye el valor de conducir a otros a Cristo). No se trata de establecer una declaración de misión para la iglesia (pues no es una iglesia que tiene una misión; es una misión que tiene una iglesia).

La iglesia misional integral es la iglesia local que entiende que su naturaleza y razón de ser está determinada por el hecho de que ha sido enviada por Cristo a penetrar todos los ámbitos de la vida como agente de transformación en su comunidad, y en las culturas en las que la iglesia se encuentra a sí misma, para testificar de Cristo no sólo por lo que dice sino por lo que es y por lo que hace (Padilla y Yamamori, 2003, 22). Su llamado es a estar en misión con Dios en “la transformación integral que refleje el propósito de Dios de redimir la vida humana en todas sus dimensiones” (Padilla y Yamamori, 2003, 24). La misión de la iglesia es el resultado de la iniciativa de Dios, arraigada en los propósitos de Dios, para restaurar y sanar a la creación (Gibbs, 2005, 56).  Dicho en forma simple: “la misión de la iglesia significa participar comprometidamente como pueblo de Dios, por la invitación y mandato de Dios, en la misión de Dios en la historia del mundo de Dios para la redención de la creación de Dios” (Wright, 2006, 23).

La iglesia misional integral contrasta con la manera limitada de ver la misión de la iglesia en el mundo. En nuestros esfuerzos evangelísticos de hacer el evangelio accesible y simple de entender, lo hemos reducido a una transacción de compra de un seguro para salvar el alma. El problema con este enfoque es que presenta una versión limitada del reino de Dios, que no es el evangelio completo. Se caracteriza por enfocarse en la vida después de la muerte, reduciendo la importancia de lo que Dios espera para nosotros en esta vida. “El reino de Dios, que Cristo dijo que “está entre vosotros” (Lc 17.21, RV-60), tiene el propósito de cambiar y desafiar todo en nuestro mundo caído en el aquí y el ahora. No es una manera de escapar del mundo, sino de redimirlo” (Stearns, 2010, 17).

Padilla (s.f., 1) señala que la expresión misión integral se ha convertido en un término de moda, pero asegura que su enfoque no es nuevo. Según él, esta práctica se remonta a Jesús mismo, y a la iglesia Cristiana del primer siglo. Más aun, hay un creciente número de iglesias que están poniendo en práctica este estilo de misión sin necesariamente usar el término para referirse a lo que están haciendo.

¿Por qué la iglesia misional integral?
La Biblia dice, en Lucas 4.18-19, que Dios envió a Cristo con una misión comprehensiva al mundo. En estos versículos, Jesús dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.” Este pasaje tiene en esencia la declaración o manifiesto de misión de Jesús (Kinsler y Kinsler, 1999, 103-106). Por un lado, este pasaje dice a quiénes vino Jesús: a los que no tienen, a los decepcionados, a los cautivos,  a los excluidos, a los maltratados. Por otro lado, dice lo que Jesús vino a hacer: vino a proclamar las buenas nuevas de salvación a los pobres (material, moral y espiritualmente), sanar a los quebrantados, mostrar compasión por los que sufren, liberar a los cautivos, y a traer justicia a los oprimidos.  Es claro que en su ministerio, Jesús aplicó tanto el “enseñando… y anunciando” (Mt 4.23; 9.35) como “haciendo el bien y sanando” (Hch 10.38).  “La misión de Jesús – el evangelio total — estaba enfocada más allá de la salvación personal de los individuos, significaba una revolución social” (Stearns, 2010, 20).

Luego, Cristo envió a la iglesia al mundo a continuar Su misión (Jn 20.19-21), a toda clase de gente (Mt 28.18-20), con un mensaje comprehensivo (Lc 24.46-48), empoderados por el Espíritu Santo (Hch 1.8), con el fin de transformar toda la creación (Mr 16.15). Es interesante que la misión enfoca toda la creación, no como el conjunto de “almas,” sino la totalidad de la vida. Usa la palabra ktisis que significa creación o criatura. Dios está interesado en redimir todo en toda su creación (Miller, 2009, 208).

En 2  Corintios 5.19, Pablo se refiere a la iniciativa misional de Dios, y su encargo misional a la iglesia. Él dice: “en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.” Luego leemos en Efesios 1.9-10 como el apóstol comunica la misma verdad: “Ahora Dios nos ha dado a conocer su misterioso plan acerca de Cristo, un plan ideado para cumplir el buen propósito de Dios. Y el plan es el siguiente: a su debido tiempo, Dios reunirá todas las cosas y las pondrá bajo la autoridad de Cristo, todas las cosas que están en el cielo y también las que están en la tierra.” De nuevo, Dios está interesado en restaurar todas las cosas a una relación correcta consigo mismo como Creador. La iglesia misional es responsable de participar en esta obra reconciliadora en el mundo. Este esfuerzo es un anticipo de a dónde Dios nos está invitando a ir como su creación, de acuerdo a su plan.

Indicadores de la iglesia misional integral
Cuando se trata de definir cómo luce una iglesia misional, podemos correr el riesgo de no incluir todos los indicadores. Siendo que esta es una conversación en desarrollo, es posible que en el futuro tengamos una fotografía mejor definida. Sin embargo, existen ciertos indicadores al presente que nos permiten acercarnos a una fotografía de cómo luce una iglesia misional integral.

Sider, Olson y Holland-Unruh (2002, 16-17) ofrecen dieciséis indicadores bajo cuatro categorías generales para darnos una idea más clara de cómo luce una iglesia misional integral.

1. En cuanto a la misión, la iglesia misional integral tiene un entendimiento holístico.

  • Enseña una visión de ministerio que integra discipulado, evangelismo y acción social, y trabaja tanto en la transformación espiritual como social.
  • Apoya el espectro de acción social que incluye caridad, compasión, desarrollo comunitario, política pública, abogacía por la justicia, enfocando tanto las fuentes individuales y sistémicas de los problemas humanos.
  • Ve el ministerio como fundamentalmente relacional, buscando desarrollar relaciones con los recipientes y dándoles la bienvenida al compañerismo de la iglesia.
  • Ve la misión como algo tanto local como global en su alcance.

2.      En cuanto a las dinámicas espirituales, la iglesia misional integral:

  • Centra la vida congregacional alrededor de una adoración apasionada sobre el Dios Triuno, celebrando la salvación por gracia mediante la fe en Cristo y descansando en el poder del Espíritu Santo para el ministerio fructífero.
  • Es dirigida por la inspirada y autoritativa Palabra de Dios y descansa sobre las enseñanzas de la histórica ortodoxia Cristiana.
  • Nutre a los miembros individuales en una vida espiritual de adoración, oración, estudio, y discipulado mutuo.
  • Comparte el amor sacrificial de Dios por los perdidos, solitarios y quebrantados, y cultiva un compromiso hacia su alcance como una expresión de adoración.

3.      En cuanto a la dinámicas de la salud congregacional, la iglesia misional integral:

  • Cultiva relaciones amorosas, en las que se rinden cuentas, y se persigue la reconciliación dentro de la congregación.
  • Balancea el alcance con la nutrición interna, discipulando y uniendo a los miembros mediante la participación en la misión de la iglesia.
  • Selecciona, desarrolla y sostiene líderes con fe, visión, valentía, integridad y pasión por la misión integral.
  • Coloca cada área de la vida individual y congregacional bajo el señorío de Jesucristo, sin distinción entre lo “sagrado” y lo “secular.”

4.      En cuanto a las prácticas ministeriales, la iglesia misional integral:

  • Llama, adiestra, capacita y organiza miembros para el ministerio, edificándolos sobre la gran variedad de dones espirituales.
  • Sostiene el ministerio mediante sistemas organizacionales centrados en la misión, administración efectiva de los recursos, y planificación visionaria.
  • Ministra con una apreciación informada del contexto de su comunidad y con un espíritu de servicio sacrificial, humildad, y audacia en relación con la comunidad.
  • Busca la unidad en el ministerio con otras expresiones del cuerpo de Cristo y sirve junto a otros con los cuales Dios está obrando en el mundo.

Cuatro Formas de Responder a la Misión
Roxburgh y Romanuk (2006, 10-12) señalan cuatro formas diferentes en las que una iglesia local puede responder ante la misión integral. Según ellos, la iglesia puede responder como reactiva, desarrolladora, transicional o transformacional. Estos tipos de respuestas no son insuperables. De hecho, una iglesia puede tener elementos de cada uno de ellos, pero el objetivo es identificar cuál sobresale, y moverse hasta convertirse en una iglesia transformacional.

La respuesta “reactiva” describe la iglesia cuyos miembros disfrutan de buena comunión, pero cuando miran en la calle enfrente de la iglesia sólo ven caras extrañas, y sólo oyen idiomas extraños. Los miembros de la congregación saben que todo ha cambiado, y lo que ven no les agrada. Con mentalidad defensiva, se retiran dentro del edificio y deciden que van a cuidarse entre ellos, y resisten o ignoran todo lo que está sucediendo afuera.

La respuesta “de desarrollo” describe una congregación que reconoce que la comunidad que la rodea ha cambiado de manera dramática, a menudo quiere extenderse a las nuevas realidades de su contexto. Significa que trabaja para mejorar lo que ya está haciendo. Por ejemplo, moderniza elementos de su edificio; crea letreros y folletos más atractivos; cambia algunas formas de su culto (introducir alabanza contemporánea), o contrata a alguien que trabaje con la juventud. Estos proyectos revelan una suposición básica acerca de lo que significa tener una misión dentro de un contexto cambiante: si mejoramos lo que ya estamos haciendo la gente se va a sentir atraída a la iglesia. Esto se llama un modelo de iglesia atrayente.

La respuesta “transicional” describe una congregación que reconoce que no importa lo que haga para mejorar lo que está haciendo; no importa lo atrayente que pueda llegar a ser, el contexto ha cambiado a tal punto que la gente no va a venir por el simple hecho de que es una iglesia. Los miembros de la congregación descubren que debe salir fuera de sus propias paredes. Deben escuchar lo que está sucediendo entre la gente y aprender a hacerse preguntas nuevas acerca de lo que significa ser la iglesia. La pregunta principal que deben hacerse ya no es ‘¿Cómo atraemos a la gente a lo que estamos haciendo?’ sino ‘¿De qué maneras debemos cambiar para abrir un diálogo con la gente de nuestra comunidad que ya no considera a la iglesia parte de su vida?’

La respuesta “transformacional” describe la congregación que luego de un largo período de transición se compromete a una manera de vivir misional, enfocada constantemente en la interacción con sus contextos cambiantes y la gente de sus comunidades, con el fin de comunicar las buenas nuevas.

En el proceso de cambio de una iglesia tradicional a una integral, el liderazgo de la iglesia debe ayudar a la misma a llegar a ser una transformacional. Es un esfuerzo continuo, debido a que siempre se puede retroceder en la actitud hacia la misión. No obstante, cuando una iglesia llega a convertirse en una transformacional se posiciona su identidad y comienza a ser reconocida como tal en la comunidad (Hch 2.47).

Conclusión
El desafío de las iglesias Wesleyanas Hispanoparlantes hoy es marcar una diferencia en cada ciudad y cultura donde se encuentra la iglesia. Esto nos conecta con el modelo y mandato de Jesús, y lo que hicieron los primeros creyentes en el Nuevo Testamento. ¡Imagínese cómo serían nuestras comunidades si cada iglesia, moviéndose como un misionero en la comunidad, cumpliera la agenda de Dios de reconciliar al mundo con Él! ¡Imagine la transformación comprehensiva como resultado del cumplimiento de la misión de Dios! ¡Las páginas de la historia que se escribirán aguardan por nosotros!

Referencias

Gibbs, Eddie. (2005). La iglesia del futuro: Cambios esenciales para lograr un

            desempeño eficaz. Buenos Aires, Argentina: Editorial Peniel.

Kinsler, Ross y Gloria Kinsler. (1999). The biblical jubilee and the struggle for life. Maryknoll, New York: Orbis.

Miller, Darrow. (2009). LifeWork: A biblical theology for what you do every day.

Seattle, WA: YWAM Publishing.

Padilla, C. René. (s.f.). “What is the integral mission?” Del Camino Network.

http://lareddelcamino.net/en/images/Articles/what%20is%20integral%20mission

%20cr%20padilla.pdf

Padilla, C. René y Tetsunao Yamamori, eds. (2003). La iglesia local como agente de

            transformación: Una eclesiología para la misión integral. Buenos Aires,

Argentina: Ediciones Kairós.

Roxburgh, Alan J. y Scott Boren. (2009). Introducing the missional church: What it is,

            what it matters, how to become one. Grand Rapids, MI: Baker Books.

Roxburgh, Alan J y Fred Romanuk. (2006). Manual para el desarrollo de iglesias

            misionales. Vancouver: The Missional Network.

Sider, Ronald J., Philip Olson y Heidi Holland Unruh. (2002). Churches that make a

            difference: Reaching your community with the Good News and the Good Works.

            Grand Rapids, MI: Baker Books.

Stearns, Richard. (2010). The hole in our Gospel. Nashville, TN: Thomas Nelson.

Wright, Christopher J.H. (2006). The Mission of God: Unlocking the Bible’s Grand

Narrative. Downers Grove, Il.: Intervarsity Press.

 

  • FranciscoJoseFlores

    Irving Figueroa es el pastor de la Iglesia Wesleyana en Guaynabo, Puerto Rico y profesor adjunto del Seminario Wesley. Gracias Irving por esta contribucion excelente en el dialogo sobre la iglesia misional. Gracias al Dr. Schenck, nuestro Decano, por ofrecer este espacio para el diálogo desde el punto de vista hispano.

  • pastorrodrigo

    Creo que la iglesia debe de seguir los pasos de Jesús. El Señor en su misión de ir al calvario, tomó tiempo para ir a los pueblos a las personas donde la necesidad era latente. Como dice Rob Bell, Jesucristo nunca se detiene, siempre estuvo en movimiento. La iglesia misional no se queda estancada en sus sillas o bancas; sino que sale más allá de sus cuatro paredes y con libertad proclama el evangelio. Este evangelio no es anunciado solamente con palabras sino  también con hechos, mostrando el amor de Dios a una comunidad necesitada.

    • FranciscoJoseFlores

       @pastorrodrigo Tienes toda la razón pastor Rodrigo. Si todo nuestros pastores hispanos tuvieran estos conocimientos se crearía un gran avivamiento de crecimiento con personas nuevas en Cristo y creyentes revitalizados por el poder de Dios.